| Fecha | Tipo | Localidad |
|---|---|---|
| 17-05-2013 | Visita in-situ | Miajadas |
| 17-05-2013 | Visita in-situ | Plasencia |
| 16-05-2013 | Visita in-situ | Cáceres |
| 15-05-2013 | Visita in-situ | Cáceres |
| 14-05-2013 | Visita in-situ | Cáceres |
| 13-05-2013 | Consulta telemática | Miajadas |
| 13-05-2013 | Visita in-situ | Cáceres |
| 10-05-2013 | Visita in-situ | San Vicente de Alcántara |
La prevención de riesgos no es sólo una cuestión ética. Su puesta en marcha reportará también mejoras en la productividad.
Además de los costes humanos, los accidentes y las enfermedades derivadas del trabajo imponen unos elevados costes a los trabajadores, a las empresas y a la sociedad en su conjunto.
Hay que tener en cuenta que las empresas se establecen con el fin de fabricar productos o proporcionar servicios para el mercado, intentando hacerlo de la forma más eficiente. Por esto es importante destacar que un sistema eficaz de prevención de riesgos laborales, supone una mejora de la productividad y de la competitividad de la empresa.
Implica mejorar la comunicación, el entendimiento y la colaboración, lo que repercutirá en una mayor competitividad, productividad y una mejor imagen empresarial.
Cuanto más seguro y saludable sea el entorno de trabajo, menos posibilidades existirán de aparición de factores tan temidos como el absentismo laboral, los accidentes o un descenso continuo en el nivel de calidad y de productividad.
Es importante destacar que las causas de los accidentes son las mismas que afectan negativamente a la productividad, a la calidad o a la competitividad. Por todo ello, la prevención de riesgos laborales debe dejar de ser un objetivo para convertirse en un fin, en una feliz consecuencia derivada.
Muchos son las causas determinantes en un accidente laboral, pero vamos a señalar básicamente tres componentes:
Cabe destacar que muchas empresas desconocen los aspectos económicos de la seguridad y salud laboral. No reconocen los costes de los accidentes y de las enfermedades laborales, y en el caso de que sean conscientes de este hecho, raramente lo miden.
Por lo tanto, además de razones éticas y legales, existen importantes razones económicas para reducir los daños derivados del trabajo.
Una buena actuación en prevención de riesgos laborales implica evitar o minimizar las causas de los accidentes y de las enfermedades derivadas del trabajo. Las organizaciones deben dar la misma importancia en lograr un alto nivel en la gestión de la prevención de riesgos laborales que la otorgada a otros aspectos fundamentales de la actividad empresarial.
En las conclusiones del informe sobre la evaluación de la estrategia comunitaria de salud y seguridad en el trabajo 2002-2006 se indica que dicha estrategia ha reactivado las políticas de prevención a escala nacional, ha presentado argumentos coherentes y convincentes a favor de una cooperación para alcanzar objetivos comunes, y ha instado a las partes interesadas por la prevención a reflexionar estratégicamente sobre la forma de alcanzar dichos objetivos; asimismo, esa estrategia ha sensibilizado a la opinión pública sobre la importancia de la salud y la seguridad en el entorno laboral, como partes integrantes de la gestión de la calidad y elementos decisivos del rendimiento y la competitividad económicos.
Los Estados miembros han reconocido que la garantía de calidad y de productividad en el trabajo puede contribuir en gran medida a promover el crecimiento económico y el empleo. En efecto, la falta de una protección eficaz de la salud y la seguridad en el trabajo puede desembocar en un absentismo por accidentes laborales y por enfermedades profesionales, así como en una invalidez permanente de origen profesional, lo cual encierra una dimensión humana importante y además tiene un gran impacto negativo sobre la economía. El enorme coste económico de los problemas de salud y seguridad en el trabajo obstaculiza el crecimiento económico y afecta a la competitividad de las empresas en la UE. Además, una parte importante de ese coste es sufragado por los sistemas de seguridad social y las finanzas públicas.
Tanto la organización moderna del trabajo como la salud y la seguridad en el entorno laboral pueden contribuir en gran medida a ello garantizando el bienestar en el trabajo, sacando el máximo provecho de la capacidad de trabajar de todos y previniendo la salida prematura del mercado laboral.
Durante el período cubierto por la estrategia comunitaria 2002-2006, se ha observado una disminución importante del número de accidentes de trabajo. La nueva estrategia para 2007-2012 propone ser aún más ambiciosos y reducir en un 25 % la tasa global de accidentes de trabajo de aquí a 2012 en la UE-27, mejorando la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores, contribuyendo así de manera decisiva al éxito de la estrategia para el crecimiento y el empleo.
Los costes derivados de la siniestralidad laboral, es decir, de la no prevención, se reparte entre múltiples sujetos que van, desde el propio trabajador accidentado hasta la sociedad en general, y buena parte de esta carga recae en las empresas. En estos costes, juegan un papel muy importante los intangibles, como la desmotivación e insatisfacción de los trabajadores o la pérdida de imagen de la organización. La herramienta de que dispone la empresa para enfrentarse a estos costes, es la inversión en prevención y en capital intelectual.
Antes de nada deberíamos aclarar el concepto de coste.
En los últimos años se ha manifestado una mayor sensibilidad hacia el problema de la accidentalidad laboral en los países más industrializados. El fenómeno de la accidentalidad en el trabajo representa un gran daño individual en la persona que lo padece, un perjuicio social en el entorno de la comunidad, y un impacto económico por que supone la no posibilidad de producir, o sea de trabajar, además de la necesidad de restituir los daños personales o materiales producidos.
Los accidentes laborales son un tipo de costes variables, que varían según la productividad que tenga la empresa, si hay un aumento en la producción, la probabilidad de que se produzcan accidentes podría ser mayor. A estos accidentes se les asignan unos costes directos (que son los costes imputables a su unidad de producción, por ejemplo el salario del personal), y unos costes indirectos (amortización de equipos o maquinarias, por ejemplo), que no son fácilmente imputables a la producción, y que se deben computar.
Este tipo de costes son de muy difícil cuantificación económica inmediata.
Un accidente laboral puede generar diversos tipos de costes, como:
Los efectos económicos de la seguridad laboral desde el punto de vista empresarial los podemos analizar desde dos puntos de vista: resultados sobre la seguridad y rendimiento de la empresa.
Resultados sobre la seguridad, menos riesgos para la seguridad y salud, lo que implica:
Departamento de Prevención de la Confederación de Empresarios de Navarra -CEN-.
